domingo, 19 de agosto de 2012

La diabetes afecta a la sexualidad de mujeres y hombres.


La disfunción sexual no es exclusiva de la persona que tiene diabetes: en la actualidad afecta a un porcentaje significativo de la sociedad, con un origen no sólo en causas orgánicas, sino también en causas psíquicas. Sin embargo, asegura Felipe Esteban Juanas Fernández, del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, la mayor parte de la bibliografía que relaciona la disfunción sexual con la diabetes se ha orientado a investigaciones en el hombre, pero también ocurre con frecuencia en la mujer. «No existen datos fiables de la frecuencia con que la diabetes afecta a la sexualidad de la mujer, y la relación entre ambas se hace más clara en edades avanzadas de la vida», afirma.

La mujer con diabetes mellitus (DM) tipo 1 en edad premenopáusica y con mal control glucémico, puede tener dificultades -causadas en cierta medida por alteraciones neurovasculares- para lograr una buena lubrificación de la vagina tras la excitación sexual. Si hay una menor dilatación, se producen irritaciones locales debidas a la sequedad vaginal. «Esta situación conduce a sentir dolor en la relación sexual: dispareunia», asegura. En la mujer de edad avanzada con DM tipo 2 y con mal control de la glucemia, existe una mayor sintomatología derivada de las complicaciones vasculares y neurológicas, destacando dificultades para lograr la fase de excitación, con menor y más lenta lubrificación de la vagina. «La disminución en el deseo sexual, acompañada de dolor en la penetración, conduce a numerosas repercusiones en el estado emocional, que no afrontadas correctamente causan una disminución evidente en la calidad de vida», afirma.


Tratamiento
Explica este experto que, al igual que en el caso del hombre con diabetes, a la hora de orientar el tratamiento el primer paso es conseguir un buen control glucémico, así como realizar acciones encaminadas hacia una vida sana, orientada a disminuir factores de riesgo y el estrés, así como a potenciar el bienestar emocional. «Para poder impulsar esta acción, se debe ser sensible a las dificultades y a lo afectos que indican el impacto producido por la nueva situación. Un segundo paso es la utilización de psicoterapia aislada o combinada con diversos fármacos, administrados fundamentalmente en forma de crema o gel».


La disfunción eréctil, señala, es la más frecuente de todas las disfunciones sexuales masculinas, entre las que se encuentran las relacionadas con la libido, la eyaculación o el priapismo -que es la erección continua y dolorosa del pene, sin acompañarse de deseo sexual-. Puede desarrollarse entre los hombres en general, y en los diabéticos en particular, ocasionando con frecuencia un impacto negativo en su calidad de vida.


Según la Estrategia en Diabetes del Sistema Nacional de Salud, la disfunción eréctil afecta al 35-45% de los hombres que tienen DM. Ya que comparte factores de riesgo con la enfermedad cardiovascular -hipertensión arterial, tabaquismo, alteración en el metabolismo de las grasas, edad u obesidad- y puede anticiparse a la aparición de síntomas cardiovasculares, podría considerarse como un indicador precoz de la propia enfermedad cardiovascular. Se ha comprobado que al iniciar y mantener un estilo de vida saludable, los síntomas de la disfunción eréctil mejoran.

Glucemia
Recuerda el especialista que el diabético, a los factores de riesgo antes mencionados hay que sumar uno más: el mal control de la glucemia, que origina y desarrolla daños en los microvasos y macrovasos arteriales, además de en los nervios. «La disfunción eréctil se define como la incapacidad de conseguir o mantener una erección durante el tiempo necesario para permitir una relación sexual satisfactoria. Se refiere únicamente a la capacidad eréctil del pene, y no a la eyaculación o al deseo sexual». Aparece de forma gradual tras varios meses o años, manifestando una menor calidad en la erección, en términos de duración y de rigidez del pene. Esta alteración puede convertirse en situaciones de angustia, inseguridad y vergüenza. Por el impacto emocional de esta situación, esprioritario buscar la causa que la origina, y así orientar razonablemente las opciones de tratamiento.

Conviene descartar otras fuentes de la enfermedad, como pueden ser problemas de carácter temporal, debidos a una cirugía o con una duración de la disfunción eréctil menor de tres meses, ya que las causas son numerosas. Según Juanas Fernández, para realizar un diagnóstico acertado, «es necesario hablar abiertamente con la pareja y con el médico».

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